Eduardo Cabornero Martínez
Presidente de la Asociación EPAblog-ALV
Voy a centrar mi intervención en lo que
hemos venido llamando memoria social, democrática y aprendizaje a lo largo de
la vida en educación de personas adultas. Quiero empezar con una pequeña frase
de Paulo Freire, del que se cumple su centenario y persona clave, no sólo en la
educación de personas adultas y en el aprendizaje a lo largo de la vida, sino
también en la educación en general y de una nueva forma de ver ésta.
Decía Paulo Freire en la Pedagogía del Oprimido que uno de los aspectos
que observamos, sean los cursos de capacitación que hemos realizado y en los
cuales analizamos el papel de la concienciación, sea en la aplicación misma de
una educación liberadora, es el miedo a la libertad. Pablo de Greiff decía que
la educación formal e informal tienen que jugar una parte importante en esa
parte de recuperación de la memoria colectiva, de la memoria democrática. La
educación formal es la que conlleva una titulación en académica y la titulación
no formal es cuando nos juntamos, podría ser hoy perfectamente un grupo para
aprender, para saber algo, pero no nos conduce a una acreditación académica y
la informal es la que lo que aprendemos, lo hacemos a lo largo de la vida
por otros medios, una charla, una obra de teatro que vamos a ver… Estudios dicen
que el 80% de lo que aprendemos es por medio de educación informal y ahí es hay
que tener muy presente que hay que trabajar lo que es la educación por la
memoria democrática. La educación formal de personas adultas en este país tiene
una muy buena estructura pero vicios también, con la incapacidad del
profesorado con los miedos a la libertad, a llevar ciertas cosas a las a las
aulas que no estén en sus libros de texto… y en esos grupos de educación
formal, los conducentes a titulación académica al Graduado de Secundaria,
básicamente en barrios como el mío, Vallecas-Entrevías, el 70% de la población
adulta, no tiene el título de educación secundaria, que se dice
pronto, pero sí que vinimos a Madrid, las casas de Madrid a limpiar sus
calles, a abrir las cafeterías de Madrid, por ejemplo. Y esos centros de
educación de personas adultas, estoy seguro que son los lugares más plurales de
los organizados para impartir educación; por perfil de edad, 16/años en
adelante, yo he estado en grupos en los que han conseguido en personas mayores
de 60 años el título de graduado; también por procedencia, o sea, imaginad los
recorridos que hay en un centro de educación de personas adul; por procedencia,
la inmigración interior que tuvimos en los años finales 50 y en los 60 de los
cuales provienen la familia madre y la de mi padre y que poblaron esos
barrios, esos arrabales que ahora y son barrios de Madrid asentados; y por
sobre todo, es lugar más rico por el intercambio que se da entre unas
generaciones y otras, entre gente de un lugar y de otro. La última parte de
población que se ha ido integrando en estos barrios ha sido de fuera de nuestro
país, latinoamericana, magrebí y también. del Este europeo; todos esos
perfiles están en un centro de educación de personas adultas y desgraciadamente,
tampoco somos los más favorecidos en cuanto a resortes, cuanto a medios ni en
cuanto a reconocimiento. Yo siempre he dicho que es una inyección en vena y por
eso me quedé cuando conocí en Educación de Personas Adultas.
El alumnado, en principio, huye de esas
tres palabras que son verdad, justicia, reparación y hay que ir, hay que ir
haciendo un trabajo para conocer los hechos, para que conozcamos los hechos,
para hacer recuperar la memoria social de las clases trabajadoras y populares,
procurando tener una información siempre veraz y diversa, y conocer la historia
desde fuentes cercanas. y hay que intentar y que conseguir construir memoria de
grupo en grupo y con trabajos en equipo para construir un mundo más justo
prestando atención a la memoria democrática española. Dados los componentes que
hay últimamente, una persona de de Colombia o del Magret que para venir se
cruza el desierto andando, toda esa tipología que tenemos en los centros de
educación de personas adultas y el objetivo no es más que hacer justicia a
quienes han peleado por un mundo más justo y que conozcan también que nosotros
tenemos mucho recorrido en este país y que nos ha tocado muy, muy cerca.
Tenemos un grupo en un taller
actual, en el que se hace de literatura, cine y escritura y vamos recuperando
la Historia; Charo, alumna de 60/61 años que está trabajando con un cartel de
una exposición de la Universidad Complutense y toma notas de este texto que
dice: una cultura de paz e inclusiva es necesaria para una justicia equitativa
y respetuosa con los Derechos Humanos, capaz de erradicar cualquier forma de
violencia. La intervención socioeducativa al centrar su foco en la educación
para la ciudadanía participativa y la justicia global: la no violencia, el
respeto, la diversidad y la resolución de conflictos. Eso es lo que están
leyendo abajo, lo está copiando para luego adaptarlo y llevarlo su propia
vida.
Sigo con un texto que Charo escribe
durante este curso de ese taller Recupera Historia en espacio cedido por la
librería Muga, una librería muy implicada en Vallecas, después de haber leído
el libro de Bernardo Atxaga Obabakoak y visto la película de Montxo
Armendáriz Obaba. Escribe Charo: … allí en el pueblo me gustaba mucho
ir al colegio, donde nos reuníamos todos los niños (no he cambiado en
niñas, niños, lo dejado tal cual ella lo escribe aunque creo que el lenguaje
inclusivo también tiene que ganar, pero ahí lo he respetado, tal como ella lo
ha puesto) Entonces tenía 6 años y mis recuerdos me transportan a los días
más felices de mi infancia. Mi familia era muy pobre, vivíamos en chabolas
enterradas como si fuesen cuevas. Supongo que mis padres optaron por dejarme ir
con mis tíos para que fuese una boca menos. Si hacemos las cuentas, estamos
en los años 60 y en la historia de una extremeña, Charo, historia que
nosotros podemos suponer pero que ella la va reescribiendo en un grupo y todo
el grupo lo hace con ella.
Yo creo que hay tres claves prácticas para
cualquier tipo de actuación: tiene que ser activa; tiene que ser crítica,
incluso con nosotros mismos y con lo que está pasando; tiene que ser
participativa. Solo así podemos llegar a tener una memoria democrática, no hay
más
El primer envite que os hago es que he
abierto un hashtag ,#tallerhistoriagandalf, verso evidentemente de Federico García Lorca, al que
os invito a que cuando tengáis un rato introduzcáis una foto en las tengáis, en
la la que queráis, la colgáis, la localizáis y le ponéis fecha y tendremos una
ristra de material. Funciona en el grupo y hace que la gente se vaya implicando
y comentando libremente. Mi aspiración con esto es conseguir hacer un recorrido
sociohistórico con imágenes, como en su día hiciera el fotógrafo Willy Ronis en
la publicación Aquel día, participando todos
Otra posibilidad, es reescribir
constantemente; cualquier relato corto, cualquier novela, cualquier poema,
cualquier obra de teatro son cosas con las que hemos trabajado. En La
Historia de una escalera de Buero Vallejo, o sea, la historia de nuestro
vecindario, el modelo de vivienda es vertical de pisos, es plenamente actual.
Si cada uno en un grupo leyéramos Historia de una Escalera reescribieron
desde lo próximo, veríamos cuál es la realidad, si fuéramos a los orígenes,
seguramente saldría como venían las clases populares en el barrio y como se
necesitaba mano de obra para la construcción, lo que resultaba era que tenían
que construir su vivienda en una noche porque tenía que quedar hecho el
perímetro y techado y techado e iban los policías municipales o la Policía
Nacional y certificar que estaban bien porque se necesitaba mano de obra barata
barro. Hay un documental que se titula Flores de luna muy recomendable.
¿Y por qué se vino a la familia? Es escalofriante cuando la gente empieza
a contar porque vinieron; ya vamos por la tercera generación y se va perdiendo
esa memoria del por qué se tuvieron que venir, porque se tuvo que ir Charo de
Extremadura, porque sus padres la tienen dejarla a unos tíos para que fuera una
boca menos. Y eso tiene que recuperarse porque es la forma de afianzarse
socialmente. A mí me gusta mucho trabajar con líneas del tiempo. En un grupo
pequeño se elige se elige la fecha de nacimiento de la persona más mayor y la
fecha actual y así tenemos principio y final de una línea del tiempo y en ella
cada va, van, vamos, ubicando tres acontecimientos personales y tres
acontecimientos de la historia de España, tres acontecimientos de la historia
mundial y el grupo va confrontando, hablando, se dan ideas de diferente tipo
aunque la mayoría allí somos de los perdedores, de la guerra, se oye y se
respeta y se hace una puesta en común puesta en común por la que vamos a
conocer y afianzar muchísimo de nuestra, de nuestra propia, de nuestra propia
historia Otra actividad es la de elaborar propuestas concretas. Imaginad que llego
al grupo y les digo que vamos a ver propuestas para una ley de memoria
histórica, las piensas, piensa en Grupo, las expone para que se conozcan, las
colocamos visibles en una pizarra o cualquier sitio, nos oímos y después las
votamos y con esto ayudas a que conozcan el sistema democrático, se explica
cómo es el sistema democrático, y vemos cuál es el resultado: los más
vociferantes que suelen ser de los más radicales de derecha se quedan pasmados
cuando la gente empieza a levantar las manos y los dejan aislados
prácticamente.
Nuestros referentes. Yo creo que la
Declaración Universal de los Derechos Humanos, porque se hizo entre todos los
países, los Objetivos de Desarrollo sostenible. porque creo que a eso deben de
conducirnos democratizar esos contenidos y las Constituciones españolas, la
Pepa, la de la República y la actual y que se confronten y que se vean. Y
luego, por supuesto, libros, películas, canciones, tratando de recuperar vidas
de la gente, tratando de recuperar, de recuper de todo eso
Falta formación para el profesorado en
derechos humanos y hay que articularla; la educación es su deber y en este
momento se está trabajando por una democratización y por una historia de la
memoria democrática hay que articular formación efectiva, vale. Sólo el
discurso, la información de nuestros actuales medios de comunicación no basta
para llegar a la población, a la mayoría de la población; no basta para que
entiendan por qué es necesaria una ley de memoria democrática. Hay que
convertir poblaciones, ciudades, barrios, en lo que hace unos años se hablaba
de ciudades educadoras para que recobren esa memoria social.
Nosotros, contrastamos lo que recordamos,
recuperamos nuestra memoria personal, la hacemos visible como podemos, vamos a
los hechos, a las fuentes, a las preguntas, vamos a la investigación y, sobre
todo, aprendemos y aprehendemos cuando investigamos, cuando hacemos, cuando
ponemos en común, y cuando divulgamos. En un libro de Ramón Lobo hay una frase
que yo he usado en otras ocasiones y que dice que sin personas no hay crónica,
solo falsa. Si queremos apoyar, que nos entiendan las clases populares, las
clase trabajadoras, cualquier persona del Estado español, creo que hay que
hacer que sean partícipes.
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